jueves, 4 de enero de 2018

CAFÉ......

 
Hoy el café tenía sabor de ausencia
y le faltaba el dulzor de sus labios,
ni al aroma que desprendía su piel
cuando tímidamente lo preparaba.
 
Hoy el café
llevaba la condena del silencio,
ese silencio
que se hace eterno,
doloroso
y se mezcla con lo místico,
para después mezclarse
con la sensualidad
allí donde el sabor del sexo
se confundía con el torrefacto
por ello,
cortaba la respiración
y a su paso
quemaba la garganta,
elevando las taquicardias,
hasta tal punto
que llegaba al borde del abismo,
infartando la soledad.
 


1 comentario:

  1. La soledad puede arañar los momentos y hacer que el café se vuelva agrio en la garganta y en la piel del corazón.

    Un placer leerte, mi querido amigo Juanky.

    Espero te hayan traido muchos regalos los Reyes Magos.

    Besos enormes y feliz noche.

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